Reunion 2025-10-12

Podcast Reunion 2025-10-12

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Transcripción

Saludos. Hoy vamos a meternos en la reunión del 12 de octubre de 2025 de la Iglesia evangélica asamblea de Dios Cristo redentor, la I.E.A.D.C.R.

La idea es hacer un recorrido por lo que pasó ese día, un poco para la gente que visita la página web y quiere bueno, ponerse al día o quizá revivir algún momento. Tenemos la transcripción y la lista de himnos que usaron del Himnario de Sion, exacto. Y al revisar el material, uno nota una dinámica bien interesante.

No hay como una mezcla de enseñanza, digamos bastante sólida, mucha adoración en comunidad y sobre todo, cómo la fe se aplica a lo de todos los días, a las cosas que vive la gente. No es solo teoría para nada. Bien. Entonces, ¿cómo arrancó?

Todo empezó con un llamado a ponerse de pie y un himno bastante conocido, "En el Monte Calvario", el 123. También se lo conoce como "La Cruz de Jesús". O sea, directo al corazón del mensaje Cristiano desde el vamos.

Claro, esa elección marca un tono de entrada, ¿no? De gratitud, de pensar en el sacrificio. Y justo después vino una oración, una oración muy sentida. La dirigió uno de los hermanos, y lo interesante es que no fue solo dar gracias en general, sino que hubo pedidos muy concretos por gente que estaba ahí, pero también por los que no pudieron ir.

Se notaba esa preocupación real, ¿viste? Por salud, por viajes. Y bueno, también pidieron por crecimiento espiritual y protección. Sí, se nota ahí una dependencia fuerte de Dios, pero también ese cuidarse entre ellos, esa comunidad.

Después de la oración, otro himno, el 216, "Mi vida di por ti".

Este es más interpelador, ¿no?

Totalmente. Es una pregunta directa: "Yo hice esto por vos, ¿vos qué hiciste por mí?". Te llama a pensar en tu propia respuesta casi de inmediato. Bueno, y después de esa primera parte de adoración se pasó a la lectura bíblica.

El texto fue de la Primera Carta de Pedro, capítulo 3, versículos 8 al 12. Un pasaje clave.

Sí, es un llamado fuerte a la unidad, a sentir lo mismo, a la compasión, al amor entre hermanos, a ser humildes. Y tiene esa parte desafiante de no devolver mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, dice Pedro, hay que bendecir porque para eso fuimos llamados, para recibir bendición. Y bueno, insiste en buscar la paz y seguirla, recordando que Dios mira a los justos, pero está en contra de los que hacen el mal.

Y acá viene una conexión interesante que hizo el que dirigía, ¿no? No dejó el texto ahí nomás. Lo conectó con cómo veían los tiempos actuales. Dijo que eran tiempos difíciles. Usó una comparación fuerte, ¿no? "Sodoma y Gomorra".

¡Uf! Sí, esa es una imagen potente. Claramente buscaba generar un sentido de urgencia, ¿no? De crisis moral, espiritual. Y usó eso para recalcar que hay que estar listos para la vuelta de Cristo. Dijo que está cerca. Que es inesperada, viene como ladrón en la noche. Así que el llamado fue claro: reconciliación, arrepentimiento.

Ahora, es interesante esa tensión que se maneja, ¿verdad? Por un lado, Pedro llamando a la unidad, a la paz, a bendecir, y por otro, esta sensación de que el mundo está, digamos, deteriorado. ¿Cómo se vive con eso?

Mira, yo creo que justamente esa tensión es la que alimenta la urgencia espiritual que se percibía. No es resignarse, sino un llamado a vivir distinto, justamente ahora, en medio de todo eso, manteniendo la esperanza, la santidad. Y me parece que por eso encajó también el himno que cantaron después, el número 3, "Cerca de ti, Señor". Expresa justo eso, ese deseo de estar cerca de Dios, de buscar refugio en él, más allá de lo que pase afuera.

Y después se abrió un espacio para que la gente compartiera. Los testimonios siempre son momentos muy concretos, ¿no?

Sí, totalmente. Los testimonios son como una ventana a la fe del día a día. Ahí ves cómo la doctrina y la adoración se conectan con las historias reales, con las luchas y las alegrías de la gente.

La primera fue una hermana. Contó que estaba agradecida, aunque se sentía mal, congestionada, y pidió que oraran por otros que no estaban. Mencionó a una hermana, Claudia, de viaje y a Nilda, que estaba con temas de salud. Qué sé yo, muestra esa vulnerabilidad y también el cuidado por los demás. Y terminó cantando un canto sobre Jesús sanando a un leproso, "Quiero curar tus heridas". Es muy lindo ver cómo se mezcla todo ahí, ¿no? La honestidad sobre cómo se sentía ella.

La fe en que Dios puede sanar y la mirada puesta en los otros, una fe vivida en comunidad, claramente. Y hubo más. Otra hermana, Vilma, compartió su agradecimiento por su papá, de 85 años. Contó que los exámenes médicos le habían salido bien, mejor de lo esperado, aunque el papá estaba pasando por un momento de tristeza por cosas del pasado. Incluso contó que le dijo al papá que buscara primero a Dios, que era "el mejor médico" antes que un psicólogo. También pidió oración por un hermano, Daniel, con problemas, y por los jóvenes, mencionó a Agustina. Y ella también cantó, aunque le costaba un poco por la garganta. El himno 213, "Nívea blancura tendré".

Ese testimonio toca varios temas importantes, ¿eh? El cuidado entre generaciones, la fe como primer recurso ante la salud física y emocional, la confianza en Dios a largo plazo. La anécdota del "mejor médico" muestra mucho esa visión, donde la fe es central para todo. Y el himno final, bueno, refuerza la idea del perdón, de empezar de nuevo en Cristo.

Basado en el Salmo 117, un llamado a alabar a Dios. Le dieron la bienvenida a un hermano, Damián. Cantaron, "Toma por favor mi mano, Señor", ese clásico de buscar la guía de Dios, parecido al 304. Hasta el que dirigía, el hermano principal, cantó "El alfarero", otro clásico sobre dejarse moldear por Dios.

Sí, toda esa parte de testimonios y cantos fue como un puente, ¿no? Conectó la adoración del principio y la lectura con las vidas reales de la gente, preparó el ambiente para el mensaje principal. Se ve una fe muy práctica, muy compartida. Y así llegamos al momento central de enseñanza de la reunión.

El mensaje principal estuvo a cargo de un hermano, José, y se metió de lleno en Romanos, capítulo cuatro. Un capítulo fundamental, el tema: fe versus obras para ser justos delante de Dios. Y el gran ejemplo, claro, Abraham. Un tema centralísimo en la teología cristiana.

Sí, y estuvo bien que el hermano diera un poquito de contexto sobre la Carta a los Romanos, escrita por Pablo allá por el 56 d.C., y recalcando su importancia doctrinal. Después sí se zambulló en Romanos cuatro. Marcó varios puntos.

Primero, que la promesa a Abraham de heredar el mundo no vino por cumplir la ley, vino por la justicia que se recibe por la fe. Pablo argumenta ahí que si fuera por la ley, la fe no serviría de nada. Y la promesa quedaría anulada, porque la ley al final lo que hace es mostrar dónde fallamos y eso genera ira, dice Pablo.

Claro, y el ejemplo de Abraham es muy fuerte ahí. ¿Qué fue lo que se destacó de su fe?

Se recalcó lo increíble que fue. O sea, el tipo creyó la promesa de Dios de que iba a ser padre de multitudes a los casi 100 años y con Sara, su esposa, estéril y ya mayor. Humanamente era imposible, pero creyó "en esperanza contra esperanza", como dice el texto. Confió en el Dios que da vida a los muertos y que llama a lo que no existe como si existiera. Una locura de fe. ¿Y el punto clave es cuándo tuvo esa fe, no?

Exacto. Se subrayó muchísimo eso, que esa fe se le contó como justicia antes de que existiera la ley de Moisés. No fue que dudó, sino que se fortaleció. Le dio gloria a Dios convencido de que Dios podía cumplir lo prometido. El mensaje fue: la base de todo fue su confianza total en la palabra de Dios, no su obediencia a una ley que ni existía todavía.

¿Y cómo se conectó eso con la gente que estaba ahí escuchando?

Fue una conexión directa. Se explicó que esto de Abraham no se escribió solo para contarnos historia antigua. Es un modelo para todos los que creemos en Dios hoy. Específicamente en el Dios que resucitó a Jesús. Y la conclusión teológica es tremenda: Jesús murió por nuestras faltas y resucitó para que seamos declarados justos.

Entonces, resumiendo el núcleo del mensaje, ser justificado, ser declarado justo por Dios no es algo que uno se gana haciendo cosas o cumpliendo reglas. Es un regalo, se recibe por gracia, por la fe en lo que hizo Jesús, su muerte y su resurrección. Y la fe de Abraham es como el modelo perfecto de esa fe que salva.

Tal cual. Y el sermón no se quedó solo en la teología, digamos, abstracta. Intentó llevar esto a la práctica, al urgente. Se planteó que así como Dios le hizo promesas a Abraham que parecían imposibles, hoy también nos hace promesas: vida eterna, cielo nuevo... Que piden una fe parecida, una confianza total, incluso contra la lógica humana. O sea, que hubo un llamado a la acción bien concreto.

Sí, muy fuerte. A no endurecer el corazón, a escuchar a Dios y a meterse de lleno en lo que Pablo llama en otro lado, "el ministerio de la reconciliación". Se animó a la gente a estar siempre lista para compartir su fe, mencionó hasta la idea práctica de llevar folletos evangélicos. Usó un contraste interesante: si antes uno era activo para pecar, ahora reconciliado tiene que ser activo para Dios. Les recordó que son embajadores de Cristo.

Pero entiendo que también hubo como advertencias para mantener un equilibrio, ¿no?

Correcto. Se advirtió contra la presunción, esa idea de "bueno, peco, total. Después me perdonan". No va por ahí. También contra la pasividad espiritual. Usó el ejemplo del hermano mayor del hijo pródigo, ¿viste? Estaba en la casa del padre, pero amargado, sin disfrutar nada. Y alertó contra eso de esperar a tocar fondo para volver a Dios, como le pasó al hijo pródigo. Para mostrar la importancia de poner lo eterno primero, mencionó el caso del actor Kirk Cameron, que cambió su carrera por su fe.

El mensaje también tocó una perspectiva sobre los tiempos actuales, ¿verdad? Conectando la fe con una lectura de eventos contemporáneos como señales proféticas.

Así es. Mencionó cosas como el avance de la ciencia, la tecnología, vinculándolo con una interpretación del libro de Daniel, capítulo 7. Habló de tendencias hacia un gobierno mundial, monedas digitales, la posibilidad de una identificación digital obligatoria. Y dentro de eso, hizo referencia a comentarios que se le atribuyen al presidente de El Salvador sobre la Marca de la Bestia. Ese concepto de apocalipsis.

Es importante entender por qué se incluyeron esos puntos, ¿cierto?

Exacto. Por lo que se ve en el material, no se presentaron como predicciones seguras, sino más bien como elementos para subrayar la urgencia de estar listos espiritualmente. Vigilantes ante la posibilidad de que Cristo vuelva. La idea era: mantengan la fe firme en las promesas de Dios. Pase lo que pase afuera. Cambie lo que cambie en el mundo. Mencionó hasta los chips cerebrales Neuralink. Pero para contrastar y decir: la fe tiene que estar en la Biblia, no en los avances tecnológicos o políticos. La clave es perseverar en esa fe en Dios.

Bueno, y la reunión fue llegando a su cierre. Mientras se recogía la ofrenda, cantaron un coro súper conocido, "Jesucristo está pasando por aquí". Refuerza esa idea de que Cristo está presente ahí, en medio de ellos. Y la oración final, muy parecida a la del principio, volvió a enfocarse en necesidades concretas. Oraron por la hermana Nilda, por René, por la hermana Claudia, por Vilma y su papá, por los jóvenes. Pidieron protección para la semana y, bueno, despidieron a la gente en paz.

Haciendo un balance de este recorrido por la reunión del 12 de octubre en la I.E.A.D.C.R. lo que vemos es una Comunidad de fe muy viva, ¿no? Una mezcla de adoración con himnos tradicionales, testimonios muy sinceros que conectan la fe con las luchas del día a día, una enseñanza bíblica profunda sobre la justificación por fe basada en Romanos 4 y un llamado muy claro a ser fieles y activos en tiempos que ellos sienten como críticos.

Totalmente. Creo que lo que más queda resonando es esa interacción constante entre la teología, el análisis de la fe de Abraham y la experiencia humana. Todas esas expresiones de confianza, de lucha, de gratitud, de esperanza que compartió la gente. Nos recuerda que la fe, al menos como la viven ahí, no es solo creer cosas. Es una relación con Dios que se vive cada día confiando en sus promesas, sobre todo cuando parecen ir contra toda lógica.

Bueno, agradecemos a la I.E.A.D.C.R. por el material que nos permitió hacer este análisis. Esperamos que este repaso sirva a quienes visitan su sitio web y quieren conocer un poco más cómo son sus encuentros.

Y quizás una reflexión que queda picando, ¿no? Si el centro del mensaje fue esa fe radical como la de Abraham, esa confianza en lo imposible basada solo en la promesa de Dios, ¿cómo podría esa perspectiva, si uno la tomara en serio, cambiar la forma en que enfrentamos nuestras propias ansiedades, nuestros desafíos que parecen insuperables hoy?

Una pregunta para seguir pensando. Será hasta la próxima exploración.