Podcast Reunion 2025-10-19
Transcripción
Hola, les damos la bienvenida. Hoy vamos a meternos de lleno en la grabación de la reunión de la Iglesia evangélica Asamblea de Dios Cristo Redentor del pasado 19 de octubre de 2025. ¿Qué tal?
Sí, la idea es ofrecer un resumen, no, algo claro para quienes visitan la página web de la Iglesia, exacto, para que puedan ponerse al día o bueno, revivir momentos clave. Nuestra fuente es la grabación completa de ese servicio.
Así es, y vamos a ver un poco la estructura típica: alabanzas, oración, la palabra, testimonios, el mensaje, para entender el enfoque de ese día.
Perfecto, pues empecemos por el principio, por la música, las alabanzas y la adoración. Se sintió, creo yo, un ambiente muy, muy de alabanza desde el inicio. Sí, totalmente.
Mencionaron varios himnos del Himnos de Sion y coros también. Identificamos algunos: el himno 58, "Las promesas de Jesús", que habla de confiar, no, mmm, sí, de confiar en lo que Dios ha prometido. Fíjate, es un buen punto de partida.
Luego cantaron el 79, "¿Gloria a ti, Jesús divino?". Ese es más directo, ¿verdad? Alabanza pura a Jesús por su amor, su sacrificio. Exacto, y después, como para conectarlo con lo diario, el 139, "Cristo me ayuda por Él a vivir".
Ah, claro. Esa idea de que lo necesitamos a cada momento, la dependencia constante. Justo, y luego esa idea del poder de Dios ahora en el presente. Cantaron un coro conocido, ese del "Dios que abrió el Mar Rojo" que dice "está aquí", o sea, trayendo ese poder milagroso al hoy, precisamente.
Y ya antes de las ofrendas, cerraron ese bloque, digamos, con el himno 203, "Fue clavado en la Cruz por mí", volviendo al centro, al sacrificio de Cristo, al sacrificio redentor. Entonces, si te fijas, no son canciones al azar, hay como un hilo conductor.
Sí, se nota: confianza, alabanza, dependencia, poder presente y al final la Cruz. Exacto, no solo expresan adoración, sino que van creando un ambiente espiritual, preparan a la gente, les recuerdan la base de su fe, conectan con lo que vendría después. Muy bien visto.
Bueno, después de la música, el momento de la palabra. La lectura bíblica fue potente: Efesios, capítulo 3, versículos 14 al 21. Uf. Un texto fundamental.
Es esa oración de Pablo pidiendo, bueno, pidiendo una transformación interior muy profunda para los creyentes. Pide ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Eso es clave.
Clave, y que Cristo habite en sus corazones por la fe y que lleguen a entender, aunque sea un poco, la inmensidad del amor de Cristo. Ese amor que, como dice ahí, excede todo conocimiento. Imagínate.
Y la meta es ser llenos de toda la plenitud de Dios. Es altísimo, y termina reconociendo que Dios puede hacer muchísimo más de lo que pedimos o entendemos, o sea, no depende de nosotros. Es un ideal espiritual impresionante, habla de una madurez que viene de adentro, no de las circunstancias.
Exactamente. Y quien dirigió ese momento inicial también hizo algunos comentarios importantes. Sí, recuerdo que enfatizó el privilegio de estar en la casa de oración, la guía del Espíritu y algo muy práctico: el arrepentimiento, la necesidad de volver a Dios.
Y eso es interesante porque conecta con la lectura. Para aspirar a esa plenitud de Dios que menciona Efesios, se necesita esa disposición, ese corazón limpio, digamos. Claro, sobre todo pensando en que más tarde tendrían la Santa Cena.
Justo, la lectura pone la meta espiritual alta y los comentarios iniciales recuerdan cómo podemos acercarnos a eso. Necesitamos esa fortaleza interior para vivir reconciliados. Entendido.
Luego la reunión dio espacio a la experiencia personal, hubo un agradecimiento, creo que le llamaron, de una hermana Nilda. Sí, los testimonios son momentos muy importantes en estas comunidades. Edifican, animan y este fue, bueno, tuvo varias partes.
Empezó agradeciendo por poder servir a Dios, pero también mostró preocupación. ¿Preocupación por qué? Por la baja asistencia a los domingos. Animó a la gente a no usar el cansancio como excusa. Hizo una comparación curiosa: dijo que para ir al médico sí sacamos fuerzas. Mhm. Una llamada de atención directa al compromiso. Sí, pero lo más impactante, creo, fue cuando habló de su propia lucha. A ver, cuenta.
Compartió que ella misma había pasado por dificultades y hasta pensó en irse de la Iglesia, pero decidió quedarse y aquí lo clave. Dijo que su fuerza no venía de la gente ni del Pastor. ¿Entonces de dónde? Directamente de Dios y de escudriñar la palabra. Esa fue su frase. Wow. Ahí está la conexión clarísima con Efesios 3. Es un ejemplo vivo de ese fortalecimiento en el hombre interior. Descubrió que la fuente era interna, divina.
Totalmente. Y lo resumió en una frase muy fuerte: "Aunque sea con pobreza, pero a Cristo no lo dejo". Y la repitió con dolor, con hambre. ¡Qué testimonio de perseverancia! Eso cala hondo. Sí. También advirtió un poco sobre la mundanalidad, mencionó la vestimenta, el maquillaje en los jóvenes y habló algo del Día de las Madres que lo veía comercial, pero valorando honrarla siempre.
Un testimonio completo, entonces. Gratitud, compromiso, la lucha personal, la fuente de fortaleza en Dios y la palabra y advertencias prácticas, una fidelidad a toda prueba. Después de ella, compartió otra hermana. Creemos que se llama Rosana. Ella trajo una exhortación también con temas fuertes.
Un clásico muy gráfico. Comparó a Goliat con los gigantes de hoy: los problemas, la oposición que enfrenta la iglesia o cada creyente. Y seguro destacó algo de David. Sí, subrayó que Dios no miró la apariencia de David ni su falta de experiencia militar, como sí lo hacían sus hermanos. Miró su corazón.
Claro, la perspectiva divina. Lo que importa es la disposición interior, la fe, la valentía, no las credenciales humanas. Exacto. E hizo un llamado a que siempre haya un David dispuesto a defender la obra de Dios, una motivación fuerte para actuar con fe ante lo que parece imposible.
También habló de sus propias luchas, la necesidad de humildad, de apoyarse mutuamente. Criticó un poco las peleas por cosas materiales como los edificios de las iglesias, diciendo que la lucha es por lo espiritual, poniendo el foco en lo importante.
Pero contó una experiencia reciente que bueno, que impactó, sobre el grupo de jóvenes. A ver, ¿qué pasó?
Fueron a predicar a una plaza y una mujer empezó a increparlos, a filmarlos, a insultarlos. ¡Uf, qué situación tensa! ¿Y qué hicieron? Ellos respondieron bendiciéndola. ¡Wow! Eso es aplicar directamente la enseñanza bíblica.
Y luego pasó algo inesperado. Les ofrecieron usar el escenario principal de una feria que había allí para que compartieran su mensaje. ¿En serio? ¡Qué vuelco!
Y eso no es todo. Días después se enteraron de que la casa de la mujer que los había confrontado se había incendiado. ¡Qué fuerte!
¿Y cómo lo presentó la hermana? Como una muestra de la protección y la vindicación de Dios, del respaldo divino a quienes le sirven fielmente. Es una historia con muchas capas: fe activa, respuesta pacífica ante la agresión y esa creencia firme en la intervención soberana de Dios, tanto para abrir puertas como para, bueno, para mostrar su justicia o protección.
Y conecta de nuevo con lo anterior, ¿no? Se necesita esa fortaleza interior de la que hablaba Pablo, la que Nilda testimonió, para poder actuar así, para enfrentar esos gigantes externos como la oposición en la plaza con valentía y fe.
Claro, guerra espiritual, perspectiva divina, valentía, soberanía de Dios, son los temas que resaltan ahí. Exacto, y toda esta, digamos, esta preparación, la oración, la oración pro fortaleza, los testimonios, llevó al mensaje central.
El Pastor retomó justamente Efesios 3, cerrando el círculo. Profundizó en ese pasaje tratando de desempacarlo para la vida diaria. Explicó eso de que Dios toma nombre de su familia en el cielo y en la tierra, como un sentido de pertenencia grande. Sí. Y se enfocó mucho en las riquezas de su gloria que Dios quiere darnos.
No riquezas materiales. Claro, no, no, riquezas para fortalecer nuestro interior por el Espíritu. Hizo un contraste interesante: el hombre interior se renueva, aunque el exterior se desgaste. Un punto clave.
Y explicó cómo sucede: Cristo habitando por la fe en el corazón y nosotros estando arraigados y cimentados en amor. Animó a buscar comprender las dimensiones de ese amor, anchura, longitud, profundidad, de altura, como el camino para ser llenos de toda la plenitud de Dios, que suena como una meta casi inalcanzable.
Sí, pero recordó el final de la oración: Dios es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Que busquemos las riquezas espirituales por encima de las terrenales, que confiemos en la paz y la provisión de Dios. ¿Dio algún ejemplo? Sí, contó el testimonio de una pareja.
Decidieron casarse, dijo ponerse a cuenta con Dios, y no tenían los medios, pero confiaron y Dios proveyó de forma inesperada para la boda. Ahí está la conexión: la teología profunda de Efesios 3 —riquezas de gloria, plenitud de Dios— conectada con la experiencia real vivida: la provisión, la paz en medio de la necesidad. El sermón buscaba equipar a la gente para vivir esa fe práctica dependiendo del poder interior de Dios, motivados por su amor.
Y no se olvidó de la misión hacia afuera. ¿Mencionaste? Sí, recordó la comisión de "vayan por todo el mundo", el evangelismo. Entonces el mensaje unificó todo: la transformación interior es posible por Dios y esa realidad interna nos debe impulsar en lo personal y en la misión.
Después del mensaje, otro momento central: la Santa Cena, la comunión. Leyeron el pasaje clásico de Primera de Corintios 11, fundamental. Ahí se recuerda cómo Jesús instituyó la cena, el pan como su cuerpo, la Copa como el nuevo pacto en su sangre, el significado profundo de ese acto.
Y la advertencia, no, de participar dignamente con auto examen. Sin tomarlo a la ligera. Exacto, discerniendo el cuerpo del Señor. El Pastor lo conectó, de hecho, con las prácticas de la Iglesia primitiva en Hechos 2:42, las cuatro prácticas. Sí, la doctrina, la comunión unos con otros, el partimiento del pan (la cena) y las oraciones. O sea, que la cena no es algo aislado.
Para nada. Es parte de un conjunto de disciplinas que nutren la vida de la Iglesia. Es recuerdo, es comunión con Cristo y con los hermanos, es auto examen, es proclamación de la fe. Muy central. Entendido.
Y ya para ir cerrando la reunión, hubo comentarios y oraciones finales. Sí, se mantuvo el tono de ánimo, llamados a seguir orando, a no desmayar, a perseverar, reforzando todo lo anterior. Y mencionaron un plan concreto, algo de predicar al aire libre en diciembre, ¿verdad? Así es, un recordatorio del enfoque misionero.
De llevar el mensaje más allá de las paredes del templo. Y pidieron oración por eso, involucrando a todos. Y bueno, terminaron orando por las necesidades generales, por los ausentes y pidiendo protección para el regreso a casa. Una bendición final, un cierre que buscó, digamos, consolidar lo vivido y proyectar la fe hacia la semana, hacia el futuro: oración, perseverancia, misión, cuidado mutuo.
Bueno, pues así llegamos al final de este recorrido por la reunión de la I A C D R del 19 de octubre de 2025. Esperamos que este resumen, esta charla sirva a quienes visitan el sitio web o querían saber qué pasó ese día. Sí, fue una reunión con mucho contenido. Ese énfasis en la fortaleza interior que viene de Dios frente a los desafíos, fue muy claro.
Para quienes quieran profundizar, escuchar los testimonios completos, el mensaje y las alabanzas, la grabación completa está disponible en el sitio web de la Iglesia. Y queda una reflexión flotando, quizá. Se habló mucho de esa fortaleza interior para enfrentar los gigantes. La pregunta es: más allá de la reunión, ¿cómo cultivamos activamente esa fortaleza de Efesios en el día a día? ¿Qué prácticas concretas nos ayudan?
Una buena pregunta para seguir pensando.