Reunion 2025-10-30

Podcast Reunion 2025-10-30

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Transcripción

Bienvenidos a esta eh. Exploración detallada de la reunión en la iglesia evangélica Asamblea de Dios Cristo Redentor (CR). La fecha de CR fue el 30 de octubre de 2025. Hola, sí, vamos a sumergirnos en lo que fue esa tarde.

Nos basamos en la grabación que está disponible para quien quiera verla en el canal de YouTube, y ADC RF 3384, ajá, y el objetivo es simple: dar un resumen claro, útil para quienes bueno, quieran revivirla o quizás no pudieron asistir, capturar un poco la esencia. Exacto. Ya desde el saludo inicial en la grabación se percibe un ambiente como de bienvenida, no, cierta expectación. Sí se siente, y es bueno recordar que estas reuniones te suelen tener una estructura, claro, combinan alabanza, oración, a veces testimonios y la enseñanza bíblica. Por supuesto, vamos a ver cómo se vio todo eso en esta ocasión.

Perfecto. Empecemos por el inicio. La reunión arranca con un llamado a ponerse de pie y a cantar un himno para honrar a Dios, ¿decían? Así es. Y el himno fue el número 26 del himnario Himnos de Sión. Se llama "Oh, yo quiero andar con Cristo" y la elección es significativa, eh. La letra habla de ese deseo profundo de seguir a Jesús, de vivir en santidad, de ser fiel como una declaración de intenciones desde el vamos. Totalmente. Una estrofa dice: "Oh, sí, yo quiero andar con Cristo. Oh, sí, yo quiero vivir con Cristo. Oh, sí, yo quiero morir con Cristo, quiero serle un testigo fiel". Marca un tono de consagración, de compromiso.

Entendido. Después del himno vino la oración. Sí, una oración comunitaria. Se agradeció por la vida, el sustento, por poder reunirse y se pidió guía, la presencia del Espíritu Santo, ¿lo habitual en una apertura? Sí, pero aquí hubo algo más. La oración fue muy clara, en bueno, en lo que llaman guerra espiritual. ¿A qué te refieres? Se escuchaba cómo reprendían todo espíritu inmundo, toda trampa diabólica, o sea, no era solo agradecer y pedir. Ah, okay, era también una declaración activa contra bueno, contra lo que perciben como fuerzas opositoras y oraron específicamente por los perdidos, por fortaleza para los creyentes.

Interesante. Refleja una visión muy activa de la fe y de la lucha espiritual. Exacto, una dependencia total de Dios, pero también esa conciencia de batalla constante. Bien. Luego de la oración vino una bienvenida más formal, ¿no? Sí, un saludo general, pero destacaron a una hermana que volvía a la congregación y para celebrar eso, otro himno. ¿Cuál fue esta vez? El 113. "Bienvenidos", muy apropiado, ¿verdad? Claro. Celebra la comunión, la alegría del reencuentro y esa esperanza de reunirse todos en el cielo. El coro es muy directo: "Bienvenidos, bienvenidos los hermanos, hoy aquí nos gozamos en decir bienvenidos, bienvenidos al volvernos a reunir". "Bienvenidos" pone el foco en la comunidad, en el grupo. Totalmente. Se nota que le dan un valor muy alto a eso, al apoyo mutuo, y junto con el himno escuché una pequeña exhortación, algo sobre fortalecerse en el Señor. Ajá, recordaron la promesa de que Cristo está presente donde dos o tres se reúnen en su nombre y un desafío: salir transformados, no iguales. Un llamado a la experiencia personal dentro de lo comunitario.

Exacto, bueno. Y entonces, llegamos al momento de la palabra. Empezó con una lectura bíblica, un pasaje muy conocido: Apocalipsis, capítulo 3, versículos 20 al 22. ¿El de Jesús llamando a la puerta? Ese mismo: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Una imagen muy íntima, no, de comunión personal. Sí, muy directa, pero ojo, que el pasaje sigue y añade una promesa fuerte, pero condicional: "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono". O sea, no es solo recibir la invitación. Claro, conecta esa cercanía, esa cena con Jesús con la necesidad de perseverar, de vencer. Hay una acción requerida por parte del creyente y la persona que leyó hizo énfasis en eso. Sí, lo conectó directamente. Dijo que Jesús sigue llamando hoy, igual que siempre, que quiere salvar, pero espera una respuesta. Citó eso de "Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros", insistiendo en la decisión personal.

Entendido. Antes del mensaje principal, parece que hubo otra alabanza y luego habló el Pastor. Correcto. Cantaron el himno 13, "Hay poder en Jesús", muy enfocado en la salvación por la sangre de Cristo y después sí, el Pastor tuvo una intervención bastante particular. ¿Qué dijo? Empezó recordando los mandamientos clave: amar a Dios, amar al prójimo. Usó el ejemplo del perdón de Cristo en la Cruz. Hasta ahí, digámoslo, esperado, pero luego su tono cambió. Expresó mucha preocupación por la situación mundial, mencionó cosas concretas: un incidente violento en Brasil, habló de lazos, o sea, trampas de Satanás, en Bolivia y Perú. ¿Y cómo conectó eso? Lo interpretó directamente como señales del fin de los tiempos. Habló de hambre, pestilencia, guerras, todo como cumplimiento de profecías.

Ah, una lectura escatológica de la actualidad. Exacto, advirtió sobre un futuro pacto del Anticristo con Israel, sobre la tribulación. Se notaba un sentido de urgencia muy fuerte en sus palabras. Vaya. Y además de eso, advirtió sobre cómo Satanás engaña, sobre todo, a los jóvenes y compartió algo muy personal: un canto que él mismo compuso. ¿Un canto propio? Sí, dijo que lo escribió en un momento difícil. La letra hablaba de arrepentimiento, de haberse alejado de Dios y de la necesidad de volver y predicar para ganar una corona de esmeralda y rubí. Muy personal, sí, un llamado a la reflexión y al compromiso basado en su propia experiencia. Así es, fue un momento bastante íntimo, la verdad.

Después de eso cambió el ambiente. Noté en la grabación como que la alabanza se puso más animada. Sí, sí, empezaron a cantar coros más rítmicos, mencionaste: "Vamos cantando hasta que baje el poder". Ese mismo. Eso es muy característico de la tradición pentecostal, no, buscar esa experiencia más tangible del Espíritu Santo a través de la alabanza fuerte, expresiva. Y en medio de esa atmósfera, presentaron a la predicadora invitada. Correcto, la hermana Marcia. Ella empezó diciendo que estaba contenta de estar ahí. Mencionó sentir un calor al entrar, sí, lo interpretó como la presencia de Dios y su testimonio, lo que contó después, fue muy interesante. ¿Qué compartió? Contó su proceso. Cómo sintió que Dios la llamaba a predicar justo en esa iglesia, pero que sintió oposición, que "el enemigo se levanta con más fuerza", dijo. ¿Una lucha espiritual como mencionabas antes? Exacto. Y recordó un consejo que le dio otra hermana, Angélica: "Anda donde el Señor te está llamando, Él va a ser tu delantero", confiar en que Dios abre camino. Ajá. Y lo más interesante fue cómo releyó su pasado. Antes, ella acompañaba a Angélica y pensaba que solo era eso, acompañante. Pero ahora entendía que Dios le estaba preparando para su propio ministerio, como que las piezas encajaron para ella en ese momento. Sí, ese patrón: llamado, obediencia, lucha y la mano de Dios preparando el camino. Muy fuerte, su testimonio.

¿Y cuál fue el eje de su mensaje, de su predicación? Se basó en el Salmo 23: "Jehová es mi Pastor, nada me faltará", un clásico. Sí, lo aplicó a la confianza en Dios como proveedor, guía, protector. Hizo mucho énfasis en la seguridad, incluso en los momentos más oscuros: "Aunque ande en Valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno". Un mensaje de confianza total. Total. Y resaltó esa promesa del salmo: "Dios prepara mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores". O sea, Dios provee y te defiende incluso cuando estás rodeado de problemas o enemigos. ¿Se dirigió a alguien en particular? Sí, habló especialmente a los jóvenes, les animó a quedarse firmes en la iglesia, a no dejarse llevar por las ofertas del mundo, mencionó drogas, alcohol. ¿Un llamado a la perseverancia para ellos? Exacto. Y les dio esperanza. Dijo que Dios tiene su tiempo para todo y que Él mismo va a atraer a los jóvenes que ha elegido, llenos de Su gracia. Un mensaje de ánimo y de confiar en la fidelidad de Dios.

¿Y cómo cerró su participación? Cantó un himno, el 309: "Mi Rey Soberano", un himno que habla de Jesús como Rey, pero también como amigo cercano, como fuente de alegría. ¿Un buen cierre para su mensaje? ¿Y después de ella volvió el Pastor o alguien más? Se retomó el pasaje inicial, el de Apocalipsis 3:20 para la exhortación final, volver al llamado a la puerta. Sí, insistieron mucho en esa imagen: Jesús está llamando y recalcaron que la respuesta es personal: "Si alguno oye mi voz y abre la puerta", la responsabilidad individual otra vez y lo conectaron de nuevo con la urgencia de los tiempos, los tiempos peligrosos que había mencionado el Pastor y la idea de que la venida de Cristo está cerca.

Entonces, el llamado final fue fue doble, diría yo: primero, responder a esa invitación personal de Cristo, abrir la puerta, y segundo, perseverar. Volvieron a la idea de "al que venciere", mantenerse firme, exacto, y mantener la vida espiritual limpia. Usaron la imagen de la vestidura sin mancha y sin arruga, poner la mirada en Jesús. Recordaron que "la mano de Dios no se ha acortado para salvar". Lograron conectar bien la invitación íntima con la necesidad de resistencia en un mundo difícil. Sí, fue un cierre que ató varios de los hilos de la reunión.

¿Y cómo terminó todo? Con oración. Terminó con más cantos. Uno fue "Toma, por favor, mi mano, Señor", el 304, muy de dependencia y durante la ofrenda cantaron "Te vengo a decir", cantos de entrega, de confianza. Ajá. Y el cierre, cierre fue con oración, un momento bastante intenso, sobre todo por dos jóvenes que pasaron adelante. ¿Se oró específicamente por ellos? Sí, mucho, especialmente por uno, Santiago. La oración fue muy directa hablando de liberación espiritual, reprendiendo espíritus atormentadores. Declarando libertad en Jesús, mencionando las señales de Marcos 16, quizás. Exacto. Se hizo alusión a eso: echar fuera demonios, sanidad, como manifestaciones del poder de Dios que esperaban ver. Pidieron sanidad y protección para ellos y para toda la congregación al volver a casa. Muestra una fe muy práctica en la autoridad espiritual y la intervención divina, definitivamente una creencia fuerte en que pueden actuar en nombre de Jesús y ver resultados concretos.

Bueno, hicimos un buen recorrido por esa reunión del 30 de octubre. Si tuviéramos que resumir los puntos clave, ¿cuáles serían? Yo diría que primero, la centralidad de la relación personal con Cristo, esa imagen de Él llamando a la puerta fue el eje. Segundo, la llamada constante a perseverar, a vencer en medio de las dificultades que perciben en el presente. Y tercero, una profunda convicción en la necesidad de depender del poder de Dios para todo, para la vida diaria y para esa lucha espiritual que describen. Nos muestra una fe que no se ve como algo pasivo, sino como una respuesta muy activa, muy comprometida. Exacto. Y esto, bueno, nos deja pensando, ¿no? El mensaje central fue: "Estoy a la puerta y llamo, si alguno oye y abre". En medio de todo el ruido que mencionaron, las preocupaciones, la lucha espiritual, ¿qué significa realmente oír Su voz y abrir la puerta hoy en la vida cotidiana? Claro, ¿cómo se equilibra esa invitación tan íntima: "cenaré con él", con esa realidad de batalla espiritual que describieron? Es una tensión interesante, ¿verdad? Algo para que cada uno medite más allá de este resumen que hicimos. Sin duda.

Esperamos que esta exploración haya sido útil para entender mejor lo que se vivió y compartió en EYAD esa tarde. Un vistazo a una fe vivida con intensidad, con urgencia y también con mucha esperanza. Ojalá que sí. Hasta nuestro próximo encuentro.